Las travesuras de mi niña
El bichillo está llegando a una edad en la que debes sospechar del silencio y nunca bajar la guardia.
El otro día fui a lavarme las manos y la pica estaba llena de caca. En aquel momento me imaginé que mi hija se había limpiado el culito con las manos y luego había ido a lavárselas. Al cabo del rato, su padre fue a mirar lo que hacía en el lavabo y la encontró subida a la pica intentado hacer caca.
Otro día, hicimos salmón al horno y salió con un agradable aroma a plástico fundido. Mi hija había metido algunos de sus juguetes en el horno porque ahora le gusta cocinar como a su mamá.
A veces le da por esconder todos sus juguetes en lugares secretos que normalmente están de paso, por lo que te puedes clavar algo en los pies fácilmente.
También le gusta decorar tartas, pero cuando me descuido, la tarta está tirada a un lado y ella se come la decoración a dos manos.
El otro día descubrió lo chulo que es tener bolsillos y se los llenó con manzanas. No sé qué ha sido de las manzanas pero no descarto volver a verlas en el futuro.
Le divierte mucho hacerme rabiar así que cuando le digo que haga algo, hace lo contrario y se parte de risa. Entonces yo me hago la cabreada y hago como que me la como y eso aún le gusta más. Es un monstruillo.
Pero ya le he empezado a castigar y no le gustan nada los castigos. La llevo a su cuarto en brazos, dándole besitos y le digo por qué está castigada. Ella reacciona muy mal a tanta violencia y llora desconsolada así que le pregunto si lo va a volver a hacer más y cuando dice que no la dejo ir. Me parece curioso que sin regañarla, ni gritarle, ni hablarle enfadada, ni dejarla sola, dándole besitos, si le digo que está castigada llora más que si le diese una paliza.
El otro día fui a lavarme las manos y la pica estaba llena de caca. En aquel momento me imaginé que mi hija se había limpiado el culito con las manos y luego había ido a lavárselas. Al cabo del rato, su padre fue a mirar lo que hacía en el lavabo y la encontró subida a la pica intentado hacer caca.
Otro día, hicimos salmón al horno y salió con un agradable aroma a plástico fundido. Mi hija había metido algunos de sus juguetes en el horno porque ahora le gusta cocinar como a su mamá.
A veces le da por esconder todos sus juguetes en lugares secretos que normalmente están de paso, por lo que te puedes clavar algo en los pies fácilmente.
También le gusta decorar tartas, pero cuando me descuido, la tarta está tirada a un lado y ella se come la decoración a dos manos.
El otro día descubrió lo chulo que es tener bolsillos y se los llenó con manzanas. No sé qué ha sido de las manzanas pero no descarto volver a verlas en el futuro.
Le divierte mucho hacerme rabiar así que cuando le digo que haga algo, hace lo contrario y se parte de risa. Entonces yo me hago la cabreada y hago como que me la como y eso aún le gusta más. Es un monstruillo.
Pero ya le he empezado a castigar y no le gustan nada los castigos. La llevo a su cuarto en brazos, dándole besitos y le digo por qué está castigada. Ella reacciona muy mal a tanta violencia y llora desconsolada así que le pregunto si lo va a volver a hacer más y cuando dice que no la dejo ir. Me parece curioso que sin regañarla, ni gritarle, ni hablarle enfadada, ni dejarla sola, dándole besitos, si le digo que está castigada llora más que si le diese una paliza.
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