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Showing posts from January, 2018

Sangre en el váter

El otro día, mi hija observó que había sangre en el váter después de que yo hiciera pipi y pensó que me había salido sangre de la nariz como le pasa a ella muchas veces. Le expliqué que no me había salido de la nariz y que a ella, cuando fuese mayor, también le saldría sangre de ahí una vez al mes. Lo primero que dijo toda orgullosa fue: mira, mira, soy como la mama, me sale sangre de ahí y no estoy corriendo por toda la casa! Me hizo mucha gracia y me gusta ver cómo aprende las cosas aunque yo no me de cuenta. Es un  encanto.

Sí que eres!

Esta mañana, cuando mi hija y yo nos arreglábamos para ir al päiväkoti y al trabajo, ha pasado algo bonito: Mi hija estaba haciendo pipi en el vater y yo he aprovechado para pintarme los ojos. Le he dicho al bichito: - Voy a pintarme los ojos que yo no soy tan guapa como tú. Y mi niña ha respondido enfadada: - Sí que eres! ¡Qué cosita tan linda!

Sangre de la nariz

Estos días de invierno, mi hija pilla un virus o dos al día y siempre está resfriada. A eso le juntas que la calefacción está muy alta, lo que quita humedad del aire, y el resultado es que a mi hija sangra por la nariz cada dos por tres durante la noche. Os imaginaréis la situación, ella llorando y yo con papel del váter limpiándole la cara hasta que para la hemorragia... Pues no. Lo que pasa es que se levanta gritando y se pone a correr por toda la casa. No me deja que la limpie, se limpia ella sola con el brazo. Yo me pongo negra viendo cómo lo llena todo de sangre y le digo que vaya al lavabo pero ella no escucha, está ocupada gritando y corriendo. Al final la casa, y ella parecen salidos de la matanza de Texas. 

Navidades 2017

Las Navidades aquí son especialmente tristes para mí. No hay gambas, preparan miles de laatikkos que no me gustan (son bandejas de patata, o zanahoria u otra cosa, con arroz y crema) y jamón hervido. La niña se ha quedado todas las Navidades con la abuela y aunque he disfrutado de unas cuantas películas cosa que no hacía en años, me da pena que no nos haya echado de menos y no se quiera volver. Recoger al bichito de la guardería y ver cómo se volvía loca de alegría, gritando porque su mamá está allí, anunciándolo con orgullo a todo el mundo "mira, mira! es mi mama!".. era algo que me llenaba el alma. Pero sé que todo evoluciona, las cosas cambian y esa fase está acabando. Fases llegarán que me llenarán de orgullo y fases acabarán. Ley de vida. Lo dicho, han sido unas Navidades un poco deprimentes... No había gambas.