El barco grande
El otro día fuimos a Tallin con mi padre y Mayra y a la vuelta cogimos un barco enorme que tenía zona de juegos para niños. Llegamos una hora antes al barco así que estuvimos allí más de tres horas. En la zona de juegos había una piscina de pelotas enorme y un castillo inflable para saltar. Mi hija fue primero a la piscina de pelotas. Allí se hizo amiga de otra niña mucho mayor que ella que la cuidaba y le ayudaba a jugar. Daba gusto verlas. Su amiga era un encanto de niña. Al parecer Mi bicho se ha vuelto mucho más sociable. Ya no solo imita lo que hacen otros niños sino que se mete en sus juegos. Lo malo es que suele elegir a niños mayores y la mayoría no le hacen ni caso. Ella les persigue y les dice que la miren y deja a los niños desconcertados sin saber qué hacer hasta que se van. Con la niña del barco tuvo mucha suerte. En estas vacaciones, sus últimas vacaciones con dos añitos, mi niña ha aprendido muchas cosas. Habla con más soltura el castellano, nada sol...